martes, 22 de marzo de 2011
Fragil, como tantas cosas buenas #
Hace mucho tiempo me dijeron que las segundas partes nunca fueron buenas, pero es que ellos no se daban cuenta de que esto no era una segunda parte, si no que era la continuación de la primera. Sería como una película de televisión que ponen los sábados por la noche, en el que aparecen los anuncios estúpidos que duran más de veinte minutos, y es ahí cuando vuelve la película. Pues esto es igual, cuando aparezcan los anuncios querremos dejar de verla, pero estaremos tan enganchados que no podremos
Where are you?
A veces cuando algo sucede, pensamos que no debería haber ocurrido así. Por eso sentimos cuando sufrimos cualquier derrota, que todo ha terminado. Y no es verdad. Ése es el principio siempre. Porque la grandeza se alcanza, no cuando todo va bien, sino cuando la vida te pone a prueba, cuando tienes un gran tropiezo, cuando te decepcionan, cuando la tristeza te invade. Porque solamente estando en lo más profundo del valle, puede saberse lo magnífico que es estar en la cima de una montaña.
Love #
Quizás el amor verdadero sea una decisión, la decisión de jugártela por alguien, de entregarte a alguien sin pensar si te va a corresponder o si te va a hacer o si te va a hacer daño o si es el amor de tu vida. Quizás el amor no es algo que te ocurre, quizás sea algo que tu escoges
You're prettiest when you're happy
Tan sólo di lo que quieras decir. No esperes que alguien lea tu mente e intente adivinar lo que pasa en tu cabeza o en tu corazón. No digas medias verdades si esperas plena confianza; las verdades a medias no son mejores que las mentiras. No seas frío con las personas que te importan, porque nunca sabes cuándo puede ser la última vez que le puedas demostrar cuanto te importan… Aprovecha cada segundo para tener detalles con ellos porque basta con parpadear para que desaparezca el momento… el momento que pueda cambiarlo todo.
martes, 8 de marzo de 2011
Mortaldanger#
Era muy extraño, porque yo sabía que los dos estábamos en peligro mortal. Sin embargo, en ese momento, me sentí bien. Por completo. Podía notar otra vez el palpitar desbocado de mi corazón contra las costillas y la sangre latía caliente y rápida por mis venas. Los pulmones se me llenaron del dulce perfume que derramaba su cuerpo. Era como si nunca hubiera existido un agujero en mi pecho. Todo estaba perfecto, no curado, sino como si desde el principio no hubiera habido una herida.
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